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Eyala ( Cuento angoleño traducido al castellano )

Enviado por Valentín el 06/04/2007

Ërase una vez en tierras muy alejadas, había una aldea que tenia su fama por ser autosuficiente. La agricultura les daba todo lo que necesitaban, como la yuca y el maíz para hacer la harina, así como diversas hortalizas, que eran motivo de envidia por parte de las aldeas vecinas. La caza de animales en el bosque por su parte, complementaba la dieta tanto por la carne que obtenían como por la piel que les servia, para fabricar tamboras y mejorar las armas utilizadas para a caza.

Después de mucho tiempo de bonanza y un año en el que los mas viejos no quieren recordar jamás, las lluvias, no llegaran como en otros tiempos y como consecuencia, todo lo que habían plantado y de que mucho dependían, empezó por tener algunas dificultades; ya era la época da luna llena y tanto el maíz como a yuca parecían recién cultivados. Esta situación, comenzó a preocupar a los sobas y la población en general que al no estar acostumbrados con la nueva situación, presionaban a los sobas y a los kimbandas a poner manos en el asunto. La situación ha ido a peor aun mas cuando los rastreadores del bosque informaran que allí, una buena parte de los animales murieron a causa de la sede y que los pocos que habían podido sobrevivir, huyeron para muy lejos en busca de agua . Mientras pasaba el tiempo, en la aldea empezaba a cundir el pánico y los sobas ya con mucha presión en sus espaldas, estaban obligados a hacer algo urgente porque que la aldea no podía suportar mas tal situación.

Ha sido entonces, cuando el jefe de la aldea convocó una gran asamblea para que entre todos se pudiera debatir la grave crisis que se abatía sobre la aldea. A todos pero a todos, les ha llegado la convocatoria y las personas han ido llegando desde todas las partes en su mas diversa condición. Estaban presentes los mas fuertes y bien dotados los mejores cazadores los mas altos, los ciegos, los cojos, los mas guapos, los feos, los mas inteligentes y los que menos sabían, hombres mujeres viejos y niños. Después de un largo y longo debate no encontraban la forma de llegar a una conclusión. Pasó un día, mas otro y la solución no aparecía, todos usaron de la palabra desde el mas viejo, al menor de todos ellos del mas alto al mas bajito del mas inteligente al menos inteligente y del mas fuerte y dotado al cojo menos dotado. Después de una semana de duras discusiones fue cuando concluyeron que tiñan que salir a cazar, porque ya no depositaban cualquier esperanza en lo que había sembrado, pero la idea de la caza presentaba un inconveniente. Con tanta hambre en la aldea y a sabiendas de que una parte considerable de los animales habían huido muy lejos en busca de agua, la pregunta ahora era ¿que animal tendrían que dar caza capaz de alimentar toda una aldea? Entre los animales escogidos estaba el bambi el león y el elefante. Pero rápidamente descartaran al bambi porque si bien era el mas fácil para darle caza era por otro lado demasiado pequeño para alimentar una aldea; por su turno el león, auque presentaba mayores dimensiones que el diminuto bambi era este demasiado peligroso para darle caza, la balanza parecía inclinarse entonces para el elefante, pero este en sus dimensiones era demasiado grande para darle caza como no llegaban a ningún acuerdo, la asamblea puso en manos del jefe la decisión final y este declino su veredicto al elefante. Y después de un discurso de movilización para levantar la moral de la aldea, esta empezó a prepararse para lo que seria la caza mas importante jamás realizada.
En el día indicado las tamboras sonaron a todo sonido, se oyeron canciones y las danzas acompañaban el ritmo de las canciones. La caza ha sido planificada hasta el ultimo detalle donde la participación de todos, era indispensable independientemente de la condición de cada habitante de la aldea.

Al amanecer cuando el sol hacia relucir los primeros rayos, la aldea se puso en marcha para dar caza al gran elefante. Los rastreadores delante del grupo, daban señales para mejor seguir la pista del elefante. Había pasado ya una semana y no habían encontrado el rastro del elefante, la multitud empezó a desesperarse, rastrearon otra semana y nada de nada, comenzaron ya a surgir pequeñas discusiones en el grupo cuestionando la estrategia tomada. Algunos que a pesar de contaren con pocas fuerzas, quisieron dar su contribución, iban muriendo de hambre a medida que pasaba el tiempo. La situación se había tornado, casi insostenible. Cuando el jefe de los cazadores y el mas experimentado se deponía a poner su puesto a disposición, uno de los rastreadores dio con la pista del elefante . Se reunieron nuevamente para organizar la batalla final, las lanzas brillaban al resplandor de la luna en los ojos de los cazadores se divisaba el miedo por un lado pero también el coraje porque el fin y al cabo el elefante era la única esperanza para la supervivencia de la aldea. , sin mas preámbulos, comenzó el ataque al gran elefante. La primera lanza apenas ha dado con el blanco y se perdió muy lejos la otra se a partido en el impacto con la dura piel del animal, el elefante viendo que estaba siendo atacado se viro bruscamente levantando la cabeza y en una fuerte sacudida se llevo consigo a siete de los infelices cazadores entre sus aguzados dientes de marfil, la feroz batalla continuaba y cada vez que el animal daba un paso, la multitud daba otro pero en el sentido contrario. Fue entonces cuando un chaval de corta edad aprovechando su baja estatura se coloco justo debajo del animal sin que ese le pudiese ver y le asesto con su lanza un duro golpe en el corazón, el animal viéndose herido de muerte grito y dio una fuerte sacudida, los aldeanos empezaron a huir el elefante estaba demasiado agresivo pero el coraje de los cazadores hizo que la batalla continuara otra lanza tirada de las manos de un experto cazador dio blanco justo en el ojo, en un movimiento brusco el animal movió la tromba y se cargo a otros diez cazadores la batalla era infernal y el numero de bajas por parte de los aldeanos empezaba a preocupar pero por suerte, apenas le quedaban fuerzas al elefante y este se desplomo con todo su peso encima de otros imprudentes cazadores.

Después de varias horas la batalla, había terminado con la caza del elefante pero con grandes perdidas humanas por parte de los aldeanos. Pero mientras unos trababan una dura lucha por cazar al elefante, otros que por razones diversas no han podido estar presentes, se quedaron en la aldea haciendo otros trabajos, ya sea recoger leña, limpiar el local como también, buscar el agua en el río para que todo estuviera a puestos para la llegada de los cazadores y para la gran fiesta que se avecinaba. Otros encorajaban a las mujeres de los cazadores y sus hijos con canciones ya que eran muy altas las probabilidades de quedarse viudas o huérfanos en la empresa que habían organizado.

De pronto se diviso en el horizonte una gran nube de polvo, eran los cazadores que regresaban a la aldea y a los hombros el gran trofeo, que era el elefante. Entre la alegría y el jubilo cantaron e danzaron y lloraron toda la noche. Cuando amaneció, llego la hora esperada por todos. La aldea se ha sumergido en un enorme silencio, apenas se podía oír el zumbido de las moscas. En ese momento una voz autorizada, en pasos cortos de dirigió al centro de la multitud, colocándose en una posición en que podía ser vistos por todos y se dispuso a pronunciar los detalles de como se iría repartir la pieza entre todos. En se momento una voz fuerte, con sonido grave ha roto el silencio y situando se en el podio, del orador principal dijo tajantemente. :- No.. Esto no puede ser así porque después de una larga y dura jornada de caza, donde muchos perdieron la vida, no era justo que la pieza fuera repartida entre todos. La multitud presente viro la cabeza a un ritmo de coreografía para ver al nuevo orador, mientras este continuaba... aquí algunos no tienen derecho a recibir nada ni siquiera a participar de la fiesta... porque no participaron de la misma forma en la gran cazada y por eso y mucho mas... los ciegos no pueden comer porque no han visto nada, los mudos tampoco porque no oyeron, los cojos mucho menos porque no han podido correr. aquí solo comen los fuertes que fueron los que han dado caza al elefante. Después de un breve silencio, una voz ronca pero segura, se hizo oír entre la gente. Era una vieja anciana y quizás la mas vieja de toda la aldea y como hizo el orador improvisado, la multitud en un movimiento de cabeza busco al rostro de esa voz llena de coraje que se atrevía a desafiar al gran jefe de los cazadores. Dirigiéndose a pasos firmes para el centro, iba diciendo. hijos míos buenos tiempos hemos tenido en el pasado y nuestra aldea era respetada; Teníamos lo suficiente para nosotros y nuestras familias y todavía nos quedaba para ayudar a las aldeas vecinas, pero, la maldición cayo sobre nuestra aldea... en ese momento, eran todos iguales. Todos hemos pasado hambre sin ninguna diferencia, también éramos iguales cuando hemos decidido reunirnos para buscar una solución... en esa reunión si la memoria no me falla –decía la vieja-... todos en igualdad han dado su opinión y entre todos hemos llegado a un acuerdo que era de cazar al elefante y ahora que hemos triunfado, nos dicen que algunos no comen porque no han participado de la misma forma en la caza... es cierto que los ciegos no hayas visto pero han dado sus valiosas opiniones, para así colocar su granito de arena en esa gran empreitada; los sordos no oyeron pero muchos de ellos han salido como rastreadores y fueron ellos que han dado con la pista del elefante; es posible también que los cojos no hayan corrido pero si podes ver el local esta mas que limpio y preparado para esta gran familia comer y participar de las fiestas porque hay bastante para todos que todos hasta la saciedad y todo gracias a su dedicación y labor. A medida que la vieja iba hablando, toda gente seguía con atención aquellas roncas pero sabias palabras, algunos lloraban de la emoción. Fue en ese momento que el gran jefe de la aldea que había sido interrumpido cuando preparaba la distribución para todos dijo: ¡que comience la fiesta! Esta fiesta es para toda la aldea.

Se ha vuelto a oír el sonido de las tamboras y con ellas los cantitos y los bailes que se prolongo hasta altas horas de la noche. Todos comieron y bailaron lo que quedo ha sido repartido entre todos y la aldea ha vuelto a ser como antes.





CUENTO POPULAR ANGOLEÑO

ESCRITO Y ADAPTADO POR VALENTIM SASSOMA




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