EL SEÑOR DEL BOSQUE Y EL LEÑADOR
Enviado por Patxi el 06/04/2007
Erase una vez un leñador que se encontraba trabajando en un monte de Aralar y sin querer se le cayó el hacha a un agujero profundo. Se esforzó en sacarlo, pero como el agujero era muy profundo no lo consiguió. - ¡Qué desgracia!¿Qué hago yo ahora? Sin el hacha no podré trabajar, y si no trabajo, mis pobres hijos morirán de hambre. Y empezó a llorar. Por aquel lugar vivía el Señor del Bosque y cuando escuchó las palabras del leñador, fue hacia él y le dijo: - No llores, yo te sacaré el hacha del agujero. El Señor del Bosque bajó a lo profundo del agujero y sacó un hacha de oro - ¿Es esta tu hacha? -Le preguntó al leñador. - No, no es esa. –Contestó el leñador. Entonces el Señor del Bosque le enseñó un hacha de plata - Quizá sea ésta, entonces. - No, no. Esa tampoco es. –Contestó el leñador. El Señor del Bosque, entonces, le enseñó un hacha de hierro. El leñador la cogio en sus manos y después de mirarla, dijo: -¡¡Sí, sí!! ¡Es esta!. Yo le hice esta marca que tiene el el mango. ¡Si me la das me harás feliz de nuevo! - Porque has dicho la verdad, te daré las tres hachas. –Le dijo el Señor del Bosque.
Entonces, el leñador bajó al pueblo y al vender el hacha de oro y el hacha de plata, consiguió mucho dinero. Cuando fue a su casa le contó todo a su mujer y le pidió que guardara silencio. La mujer, sin embargo, se lo contó a un amigo, éste a otro amigo y así la noticia llegó a oidos de un señor avaricioso. Éste dijo: “Yo también voy a hacer lo mismo y así a ver si me hago rico”. Y cogiendo el hacha se fue al monte. Tiró el hacha a un agujero y comenzó a gritar: -¡Ay, ay, ay! ¡Qué mala suerte! He perdido el hacha!. ¡No podré trabajar y me moriré de hambre! ¡Ay, ay, ay! Entonces, apareció el Señor del Bosque y le enseñó un hacha de oro - ¿Es esta tu hacha? -Le preguntó El hombre, maravillado al ver el resplandor del hacha, contestó: “Sí, sí. Esta es mi hacha”. Si me la das me harás feliz de nuevo” El Señor del Bosque tiró el hacha de oro al suelo. Y cuando el hombre se agachó para cogerla, por haber mentido, le cortó la mano con su propia hacha.
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